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EL GIGANTE EGOÍSTA, UN PAÍS BRECHADO Y LA PSU

Reflexiones que nacen de la vergüenza nacional de los resultados PSU 2018 y que podrían animar propuestas educativas audaces, exigentes y urgentes…



A MODO DE INTRODUCCIÓN
Había una vez un gigante egoísta, que lo tenía todo en su huerto y no compartía
nada con nadie… fuera de su territorio, una multitud de gente mirando las hermosas y
generosas frutas.
Ese es el cuento… vamos a la realidad: Chile tiene hermosos “huertos”, espacios
sociales segregados y protegidos. Dentro de ellos, familias que lo tienen todo,
atendidos por jardineros y empleados que viven (o sobreviven) fuera de este
maravilloso huerto. Es Chile un país malignamente segregado, diferenciado, brechado.
Estas brechas se expresan en estructuras sociales que operan desde la colonia: los
colonizadores vivirán en el centro de la ciudad, los indios al otro lado del rio. Hoy
aglutinamos a los pobres hacia los sectores ponientes de la ciudad; los ricos hacia el
oriente. Pero no es todo: hemos acordado socialmente que tendremos una masa para
obedecer y ejercer trabajos básicos y rudimentarios. ¿De dónde los sacamos? Ellos
serán los estudiantes de zonas populares y liceos municipales, colegios
subvencionados con familias de bajos ingresos.
Por otra parte tendremos una elite que organiza el país y administra sus recursos.
Esta elite accede a las carreras y universidades más apetecidas y selectivas. ¿De
dónde viene esta elite? de colegios particulares pagados. De allí saldrán ministros,
políticos, gobernantes, obispos, empresarios, gerentes.
¿Y todo esto a título de qué? A partir de las cifras y la vergüenza que nos provoca
o debería provocar, la PSU 2018. Pero el tema no es un tipo de prueba, ponderaciones
más o menos, ni siquiera las exigencias que esta prueba tiene… el problema de fondo
es otro. Vamos a ver…


Winston H. Elphick D. Santiago, 30 diciembre 2018

 

DATOS PARA LA VERGÜENZA


Si tomamos a los estudiantes con 700 puntos o más el 56% de ellos estudió en un colegio
particular pagado y solo 13% en uno municipal. Quienes entran a las universidades más apetecidas y selectivas de Chile (Universidad de Chile y Pontificia Universidad Católica de Chile), solo el 18%
estudió en un establecimiento municipal… el resto usted imaginará de donde vienen.
Otro análisis: ¿Qué tipo de colegios están entre los 100 colegios con mejor rendimiento en Chile el
2018? Lo que usted está pensando: los particulares pagados la llevan y solamente cuatro liceos
municipales y tres colegios particulares subvencionados logran entrar en este selecto grupo.


¿Y qué pasa con los liceos emblemáticos,como el Instituto  Nacional, Liceo Carmela Carvajal y Liceo N° 1 JavieraCarrera? Todos ellos bajaron su rendimiento, entre otras razones por
huelgas, protestas y otros líos que lesacan del circuito académico… esto no es menor, ya que ellos eran un acceso a
educación universitaria de calidad, para estudiantes pobres que podrían a futuro acceder a los centros de poder y
decisionales para buscar un Chile más justo y con mayor distribución de la riqueza.
Por sobre el 45% de los estudiantes municipales no alcanzan los 450 puntos en la PSU y aquellos que logran entrar a la
universidad, son luego quienes mayormente abandonan sus estudios en el primer año de universidad

 

¿Qué busca la PSU? detectar el talento académico y asignar cupos de educación superior. Predice
la distribución superior de rendimiento académico y no en la inferior, porque se utiliza como criterio
de admisión para las carreras y las universidades más demandadas y, por ende, más selectivas.

¿Entonces debemos cambiar la PSU? No tengo una respuesta tan tajante, pero la asimilo con el Sofá de Don Otto (pobre hombre que al saber de la infidelidad de su pareja, decide
vender el sofá)… ¿Es ella como instrumento, causal de estas brutales diferencias de calidad de aprendizaje? ¿Nuevos instrumentos, nuevas formas de ponderaciones, podrán bajar la escandalosa
inequidad del sistema particular pagado v/s municipal o subvencionado?
Muchas familias “aspiracionales” buscan en colegios subvencionados un camino para llegar a la
educación superior de sus hijos, imaginan que “pagando” algo, podrá n cumplir sus justas
aspiraciones. Al menos, esto es lo que el modelo neo liberal, aplicado a la educación, no ha
enseñado… si quiere un “mejor producto” pague para comprarlo… “Nada es gratis en la vida” –dijo
una autoridad política del país- era el mercado educacional haciendo competir a los proveedores

educacionales.Resulta doloroso cuando vemos que a esas familias no les estamos respondiendo,
que no les podemos “asegurar” la educación que buscan para hijos.

¿Dónde está el problema? ¿En la PSU que aplica medidas injustas de selección y discriminación, en
las familias que traer aspiraciones imposibles de lograr o de los colegios que no estamos haciendo
bien el trabajo?… ¿Será que el problema es mayor y nos sobrepasa? ¿No serán las reglas de un
mercado educativo salvaje que distribuye desde la elite y el dinero las oportunidades educacionales?
La PSU es simplemente el fotógrafo que cada año saca la “foto familiar” de Chile. Allí podemos ver enormes diferencias del sistema educacional y las diferencias económicas y estructurales de la sociedad chilena, expresadas en una brutal inequidad del modelo económico
que nos rige. ¿Cómo podremos competir los colegios subvencionado
que con suerte podremos invertir en el estudiante un millón y medio anual, contra los hasta cinco o más millones que una familia de colegio particular pagado puede llegar a pagar al año?

El 21 agosto de 2018 el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, presentó los resultados de la encuesta Casen 2017, la cual tiene por objetivo analizar la realidad socioeconómica del país.

De acuerdo a ella, la pobreza por ingresos llegó al 8,6%, lo cual implica una baja de 3,1 puntos porcentuales con respecto a 2015, cuando se tuvo el último registro. Pese a esa baja, más de 1 millón de personas se encuentran en esa condición. De ese porcentaje, detallaron, un
2,3% se encuentra en la extrema pobreza, lo que equivale a 412.839 personas. “En los
últimos dos años, los sectores pobres se han hecho más pobres”, lamentó el titular
de Desarrollo Social.

Mayor desigualdad. La encuesta también arrojó que los indicaron de
distribución de ingresos no presentaron cambios significativos con respecto a 2015,
sin embargo, estableció mayor desigualdad entre los ingresos del trabajo del 20% más
rico (quintil V) con respecto al 20% más pobre (quintil I).

La tarea es compleja, pero la primera sin duda es educar para la erradicación de la pobreza, si,
educar a los pobres, formando con ellos un núcleo de chilenos que trabajen por ese objetivo. Por
superar sus propias pobrezas y las de Chile.

La pobreza se reproduce desde la falta de participación, la segregación, el marcado centralismo hasta la injusta distribución de la riqueza en Chile. ¿Esto lo podemos trabajar en la escuela? , podemos desarrollar capacidades individuales, la autosuperación, la resiliencia conciencia y participación política y social, animando a personas comprometidas y renovadoras de la sociedad que habitan.
Formar para la resiliencia es desarrollar habilidades esenciales para sortear escollos sociales y
reducir brechas, para desafiar la adversidad y ser capaz de proyectarse hacia el futuro. Lo podemos
hacer con educadores comprometidos.
El rol de los educadores comprometidos como agentes de renovación social es esencial para
garantizar el crecimiento y el desarrollo de las personas y una sociedad sostenible y sustentable. Ellos son generadores de riqueza intelectual, de convivencia social, amistad ciudadana con deberes y derechos… por tanto reducidores de las tantas brechas que hemos creado en la sociedad.
El rol de los educadores se pierde cuando la educación reduce su impacto social, su tarea de
formar ciudadanos que renueven su país, venciendo el “mandato social” de que los pobres deben
formarse como mano de obra, para un mercado laboral injusto. Un estudiante habilitado como
ciudadano es la reserva de un país que busca superar la pobreza.

Son ecos que nos pueden quedar desde el análisis de la PSU 2018, resonando en ella un mensaje a los “Gigantes Egoístas” que han rechazado el incremento de impuestos para generar mayores
programas sociales; un mensaje para los Profesores que debemos sufrir con esto, si, que nos duela la pobre presencia de nuestros estudiantes en la PSU; un mensaje para las familia que deben
acompañar con mayor rigor la educación de sus hijos, desde pre kínder; un mensaje a nuestros estudiantes, para que asuman la injusta brecha social y se propongan luchar por cambios sociales…
y una forma de hacerlo es llegar a la carrera universitaria que les permita tener voz y acción en la creación de un Chile menos brechado… hummmm, es tiempo de seguir con mayor decisión, el
tema no es la PSU, es el país, es la justicia, es el modelo que nos ahoga… eso nos debe doler, mientras no lo haga, seguiremos mirando a lo lejos al gigante y su hermoso huerto, pensando que
algún día podremos llegar a tener uno así, o al menos robarle unas cerezas al pasar…

La brecha que separa a pobres y ricos es enorme: un 1 % de la población trabajadora, los «súper
ricos», concentran el 30 % de los ingresos, mientras que el 14,4 % de los chilenos vive en situación
de pobreza y un 4,5 % bajo la línea de la extrema pobreza (ingresos mensuales de menos
de 145 USD).

La brecha se manifiesta especialmente al comparar los sueldos de gerentes comparativos quienes reciben sueldos de nivel internacional, mientras que los trabajadores no calificados llegan al salario mínimo legal de 276.000 pesos (433 USD mensuales aprox.).

Judith Maxwell: “La cohesión social implica construir valores compartidos y comunidades de
interpretación, reducir las disparidades en riqueza e ingresos, y en general permitir a las personas
tener la sensación de que están involucradas en una empresa común, enfrentando desafíos
compartidos y que son miembros de la misma comunidad”.






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