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LOS AMIGOS SON UNA SEGUNDA FAMILIA • UNA REFLEXIÓN SEMANAL CON OZANAM


Reflexión:

  1. La madre de Federico murió cuatro meses antes de escribir esta carta. Su padre ya había fallecido en 1837. Ambas pérdidas fueron duros golpes para Federico, una persona que en múltiples momentos señaló, en su correspondencia, la gran importancia que le daba a las relaciones familiares. Seguía teniendo a sus dos hermanos: el mayor, el sacerdote Alphonse, y el menor, Charles (de 16 años cuando Federico escribe este texto), que estudiaba en el Real Colegio de Lyon, mientras Alphonse comenzaba sus labores misioneras en los Chartreux de Lyon, y Federico impartía clases en el curso de Derecho Mercantil, en Lyon.
  2. Este periodo de la vida de Federico está lleno de dudas sobre qué hacer con su vida. Llega incluso a plantearse el ingresar en los dominicos, con su amigo Lacordaire. Profesionalmente, había aceptado, para estar más cerca de su anciana madre, un puesto como profesor en Lyon, a pesar de que tenía otras opciones y que el Derecho no era su vocación. Con la muerte de su madre tiene que volver a repensar la dirección de su vida que, a finales de 1840, veremos ya encaminada hacia el matrimonio con Amélie Soulacroix y un puesto de profesor suplente en la universidad de La Sorbona de París.
  3. En este texto Federico expresa otra de las bondades de su corazón: los amigos, a los que quiere y se asocia “como una segunda familia”. No hay retórica en este texto: conociendo ese gran aprecio que tenía por las relaciones familiares, podemos entender hasta qué grado estimaba también las relaciones de amistad, equiparándolas a aquellas de la sangre. Los amigos son el círculo en donde Federico se refugia de “los obstáculos y peligros de la vida”, donde se proyectan los planes para buscar “la fuerza para combatir” las dificultades en el mundo.
  4. Hoy en día vivimos en un mundo cada vez más despersonalizado. Las relaciones familiares y de amistad, en muchos casos y lugares, no pasan por sus mejores momentos. Podemos intuir que caemos con facilidad en una visión utilitarista de estas relaciones, que se usan en beneficio propio, más que ser relaciones de mutuo apoyo y consuelo ante las dificultades de una sociedad despersonalizada. Aprendamos, de Federico, a construir relaciones basadas en el afecto, donde “gozar y orar”… en definitiva, donde compartir la vida, con sus dificultades y alegrías, de una forma desinteresada y entregada.

 

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Cómo son mis relaciones familiares? ¿Gozan de buena salud? ¿Quiero a mis padres, mis hermanos, mis hijos… de una forma desinteresada?
  2. ¿Qué valor tienen para mí las relaciones de amistad?
  3. ¿Cómo vivo estas relaciones en mi entorno vicenciano? ¿Se parecen a las de Federico?
  4. ¿Qué podríamos hacer para mejorar nuestras relaciones familiares y de amistad?
  5. ¿Qué deberíamos hacer dentro de la Familia Vicenciana para vivir unas relaciones más fraternas, más colaborativas, menos egoístas?

 

FUENTE: FAMVIN







  
  

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