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La innovación pedagógica como estrategia para avanzar a una educación más inclusiva


En algunas duplas se observaban videos, en otras se exploraban juegos, se leían revistas o se armaban figuras. En en el caso de la tutoría que Carla González, de sexto básico, realizó a Camilo Carvajal, de segundo medio, lo que predominó fue la música y el diálogo. Carla escogió estos recursos para enseñar porque Camilo es ciego y ella está consciente de que, como tutora, debe adaptarse al ritmo y forma de aprender de su tutorado, un principio básico de Redes de Tutoría.

Al finalizar el festival, Camilo compartió su experiencia. Contó que escuchó una canción sobre Manuel Rodríguez, a partir de lo cual aprendió sobre la historia del mítico personaje chileno y su participación en la independencia del país. “Fue una buena experiencia. Me gustó que me enseñara una estudiante, porque es más entretenido. Mi tutora me hizo escuchar música y hablar sobre el tema, y así aprendí harto sobre Rodríguez”, dijo Camilo.

Esta experiencia refleja cómo una estrategia innovadora facilita el aprendizaje de los niños y niñas, independiente de sus diferencias. ¿Por qué ocurre esto? Magaly Sepúlveda, profesora y jefa de Proyecto en Educación 2020, dice que “cuando a un estudiante se le acoge respetando sus intereses, su estilo de aprendizaje, su propio ritmo y su emocionalidad, desaparecen las llamadas ‘necesidades especiales’; se le devuelve la voz y la capacidad de mirarse como una persona competente, con todas las capacidades de aprender”.

Pero, en general, ¿qué pasa en las salas actuales? De acuerdo a la profesional, el sistema escolar no se hace cargo de la diversidad. “A pesar de que por naturaleza no todos somos iguales, ni aprendemos de la misma forma, en la mayoría de nuestras escuelas se sigue enseñando de una forma tradicional y homogeneizante”, asegura. En este sentido, agrega que “si queremos que todos nuestros y nuestras estudiantes aprendan debemos buscar estrategias innovadoras que nos permitan abordar la diversidad”.

Así, precisamente, lo hizo Carla en la tutoría. Con un computador, videos ya seleccionados y audífonos en mano tutoró a Camilo. En Youtube buscó la canción sobre Manuel Rodríguez que le sirvió como introducción al tema. Ambos la escucharon, dialogaron y aprendieron: él sobre historia de Chile y ella que, sin importar las diferencias, todos y todas podemos aprender.

Metodologías innovadoras promueven la inclusión

¿Qué significa innovar en el aula? Michelle Olguí, psicopedagoga y jefa de Proyecto en Educación 2020, explica que la innovación pedagógica implica el cambio de las prácticas habituales por dinámicas más flexibles, donde los estudiantes son los verdaderos protagonistas y los docentes son esencialmente guías en el aprendizaje. Innovar, añade, también implica considerar el interés de los estudiantes, sus historias y particularidades. “El uso de estas prácticas flexibles permite que los estudiantes se integren de mejor manera, dado que los potencian desde sus capacidades y no desde sus dificultades”, asegura.

¿Qué características deben tener las metodologías? Además de respetar el ritmo de aprendizaje de cada persona, la psicopedagoga indica que es importante que sean prácticas que fomenten el nacimiento de líderes educativos y generen una red de apoyo dentro del establecimiento.

Esto es lo que también ocurre con Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), estrategia que promueve la formulación de proyectos que responden a motivaciones de los mismos estudiantes, fortaleciendo habilidades de trabajo en equipo y liderazgo. “Esto permite un aprendizaje autónomo y el desarrollo del pensamiento crítico desde las necesidades e intereses de los alumnos”, explica Olguí y enfatiza que este tipo de estrategias “permite que los niños y niñas se involucren y, efectivamente, sean parte del proceso de aprendizaje”.

El Liceo América de Los Andes está experimentando esta metodología desde hace algunos meses. Lilian Becerra, jefa de Proyecto de Educación 2020, acompaña este trabajo en el curso pionero, donde hay cuatro estudiantes con Síndrome de Asperger. “Ellos son más bien introvertidos, pero trabajar con ABP, en grupo, les ha permitido interactuar con el resto de sus compañeros. Gracias a esto, sus compañeros los han empezado a valorar, ya que estos chicos están investigando y aportando al grupo, lo que también ha mejorado la convivencia dentro del curso, porque ya no hay burlas”, cuenta.

Caminos para innovar e incluir

Entonces, ¿cómo se debe empezar a innovar? Olguí explica que lo primero que deben hacer las escuelas es diagnosticar cuál es la necesidad que tienen. “Una metodología innovadora no necesariamente sirve para todos los establecimientos. Por eso es importante identificar qué es lo que necesita la comunidad y a partir de esto buscar la estrategia más adecuada”, dice.

Sin embargo, las profesionales coinciden en que lo primordial es asumir, como establecimiento, que la inclusión educativa es un deber.  “La educación no es un ‘bien’ que haya que proporcionar: es un derecho y, por lo tanto, las escuelas deben trabajar para tener las herramientas necesarias para que todo niño y niña aprenda”, manifiesta Sepúlveda.

También añade que esta es una tarea conjunta, que debe involucrar a toda la comunidad educativa. “La inclusión no se puede mirar sólo desde lo que hacen los profesores; también hay un ámbito relacionado con la cultura escolar. La escuela debe promover una cultura donde se valore la diferencia y donde todos y todas tengan la posibilidad de ser vistos como un aporte. En este sentido, la innovación educativa es un reto grande, pero también muy enriquecedor para las comunidades”, concluye.

 
Fuente: Educación 2020






  
  

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