Colegio Margarita Naseau - Tomé, Concepción

 Directora: Sandra Espinoza Ceballos
 Representante Legal: Anabella Rosinelli
 Dirección: Riquelme Nº 1211, Tomé -Concepción
 Teléfono: +56412651159
 Web: www.escuelamargaritanaseau.cl
 Email: mnaseau@revic.org

Nuestra comunidad Educativa fue fundada en 1961, nació para educar a niños y niñas más pobres del sector. Pertenece a la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, cuyo carisma es el servicio a los más necesitados. En sus 56 años de vigencia ha tenido cambios significativos, siendo hoy un colegio gratuito, con una inspiración cristiana, eclesial y vicentina. Su nombre hace referencia a la maravillosa Hija de la Caridad que con su vida de fe y testimonio hace que muchas jóvenes sigan su modo de vida. En ella vemos un modelo e ideal educativo a seguir.

Margarita Naseau, fue la primera en servir a los pobres enfermos; tuvo la dicha de mostrar el camino a las demás. Murió con el corazón lleno de alegría y de conformidad con la voluntad de Dios. Fue la primera en servir a los pobres enfermos de la parroquia de San Salvador, en la que se estableció la Cofradía de la Caridad el año 1630. Es la primera hermana que tuvo la dicha de mostrar el camino a las demás, tanto para enseñar a las niñas, como para asistir a los pobres enfermos, aunque no tuvo casi ningún maestro o maestra más que a Dios. No era más que una pobre vaquera sin instrucción. Movida por una fuerte inspiración del cielo, tuvo el pensamiento de instruir a la juventud, compró un alfabeto, y, como no podía ir a la escuela para aprender, fue a pedir al señor párroco o al vicario que le dijese que letras eran las cuatro primeras; otra vez les preguntó sobre las cuatro siguientes, y así con las demás. Luego, mientras seguía guardando sus vacas, estudiaba la lección. Veía pasar a alguno que daba la impresión de saber leer, y le preguntaba: “Señor ¿cómo hay que pronunciar esta palabra?” Y así, poco a poco, aprendió a leer; luego instruyó a otras muchachas de su aldea. Y entonces se resolvió a ir de aldea en aldea, para enseñar a la juventud con otras dos o tres jóvenes que había formado. Una se dirigía a una aldea, y otra a otra. Cosa admirable, emprendió todo esto sin dinero y sin más provisión que la divina Providencia.

Finalmente, cuando se enteró de que había en París una cofradía de la Caridad para los pobres enfermos, fue allá, impulsada por el deseo de trabajar en ella; y aunque seguía con gran deseo de continuar la instrucción de la juventud, abandonó sin embargo este ejercicio de caridad, para abrazar el otro, que ella juzgaba más perfecto y necesario; y Dios lo quería de esta manera, para que fuese ella la primera Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos de la ciudad de París. Atrajo a otras jóvenes, a las que había ayudado a desprenderse de todas las vanidades y a abrazar la vida devota. Tenía gran humildad y sumisión. Era tan poco apegada a las cosas que cambió de buen grado en poco tiempo de tres parroquias, a pesar de que salía de cada una de ellas con gran pena.

Por este motivo, que nuestro colegio toma su nombre, porque queremos seguir su ejemplo de vida y valores vicentinos que nos ayudan a mirar a los otros con caridad, solidaridad y una abertura del corazón enorme para servir a los demás.


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